Relajación

bambuLa relajación es una capacidad natural de todos los seres vivos, y como capacidad natural, podemos disponer de ella, todas las personas.
Sólo tenemos que ver a un gato, por ejemplo, para darnos cuenta lo que es » estar relajado», o a un niño pequeño cuando está dormido, lo suave, amplia y acompasada que está su respiración. Y es la respiración, precisamente, el síntoma que va definir si estamos relajados o no, y el instrumento que vamos a emplear para llegar a estar relajados en cualquier circunstancia.

La tensión que nos rodea, no deja de ser un reflejo de la tensión que anida en cada uno de nosotros, sin embargo, la incapacidad para estar relajados radica en la falta de voluntad o el desconocimiento de que otra forma de vivir es posible: lenta, relajada, sin prisa, porque la tensión está en la mente. Y es a la mente a la que tenemos que poner en su justo lugar. Conocerla para poder manejarla.

La tensión con la que nos movemos proviene, en primera instancia, de nuestra educación, tensa y controlada, y de la rapidez con la que vivimos, o aceptamos vivir, de la excesiva emocionalidad que se genera en las relaciones, de la elevada competitividad y tensión del sistema en el que vivimos, de la alerta extrema continua.

Pero como pensamos que otra más plena vida es posible, aquí y ahora, vamos a volver a conectar con la relajación perdida allá entre los balones y las muñecas de nuestra infancia.

Sólo así podremos hacer que la conciencia sobre la vida plena sea contagiosa: estando tú relajado, todo tu entorno está relajado.