Lucía Vega

MEDIO KAPOTASANA

Profesora de Vinyasa Yoga

“El yoga… Llegó sin avisar. Después de una época oscura de la que apenas tengo recuerdos, me alcanzó una suave brisa que me sumergió de lleno en la disciplina y en la filosofía del yoga. Recuerdo pasar los días y gran parte de las noches (en aquella época mi sueño iba y venía a su antojo) leyendo cualquier libro que cayese en mis manos sobre qué era el yoga, sus distintas vertientes, su filosofía, su historia… Para entonces, y sin saber cómo, mi práctica en la esterilla ya estaba conmigo. Era una práctica autodidacta donde me dejaba guiar por “algo” que desconocía por completo; más tarde (muchos, muchos años después) descubriría que la forma en la que me movía era la que gritaba mi cuerpo para que me pudiese recolocar; redescubrir.

Además del trabajo autodidacta que llevo realizando desde hace seis años, decidí formarme como profesora de Hatha y Vinyasa Yoga en la escuela Yoga Evolution School, de la mano de Jorge Cabellos. Como profesora y eterna practicante de yoga, sé que el proceso de aprendizaje es continuo e interminable; siguen cayendo en mis manos (y en mi consciencia) conferencias, libros, talleres, palabras de grandes maestros, y continúo añadiendo horas a mi formación (avalada por Yoga Alliance). Todo este proceso de aprendizaje está ligado con las disciplinas físicas de Vinyasa, Ashtanga, Yin Yoga y Hatha (con aspectos físicos y energéticos de los mismos), así como con el estudio de la filosofía del yoga, meditación, relajación y respiración.

Es importante tener a una persona que guíe tu práctica y tu estudio de yoga, pero el lugar que te proporcionará un vasto aprendizaje será tu esterilla.

Practico entre cinco y siete días a la semana; practico riendo, llorando, enfadada, decepcionada, triste, agobiada,… Pero practico. Practico para observar que todo ello está ahí, conmigo. Practico para recolocar esa tristeza, o ese agobio, o esa alegría. La esterilla me obliga a ponerme enfrente de mí misma para susurrarme: “Sí, esta eres tú”.

El yoga es magia, magia pura; pero no hace magia por sí solo; necesita de dos premisas para comenzar a actuar: compromiso y disciplina. El yoga me ha enseñado a jugar con los dos platillos de la balanza para encontrar mi propio equilibrio. Me ha enseñado a encontrar calma aunque mi alrededor grite; a reencontrarme después de unos cuantos años sin verme; a sentir que tengo energía; que soy energía. Me enseña a tomar consciencia de lo que estoy viviendo, aunque a veces duela. Me impulsa para que cada día pueda ser mi mejor versión. No quiero perderme nada de lo que ocurra en este viaje vital; quiero estar despierta para vivirlo conscientemente y para aprender de ello. Y por esa razón soy profesora: porque quiero que tú tampoco te pierdas tu viaje.
Me despido con un fragmento del libro “Sadhana”, de Ramiro Calle. Disfrútalo. “ La vida es dinámica y no estática. Hay que vivirla. Una cosa es que nos viva y otra vivirla con atención, sentido de aprendizaje y consciencia. Unos realizan este viaje inconscientemente; algunos, conscientemente. Unos y otros están sometidos a las influencias externas, pero hay una notable diferencia entre vivirlas desde el sosiego y vivirlas desde la mente empañada. Las influencias que se viven conscientemente p u e d e n transformarse, convertirse en elixir transformativo. Si se viven mecánicamente, nos embotan más y más. Si la actitud es adecuada, todo nos puede ayudar a evolucionar. Lo que a unos embrutece, a otros enriquece. Se trata de estar en apertura y aprovecharlo todo como herramienta liberadora ”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>